Vergüenza y Guarimba Madrileña


El colegio al que fui me enseñó, entre otras muchas cosas, que mi libertad terminaba donde empezaba la del prójimo. La conclusión que saqué entonces es la misma que la reflexión que hago ahora: si quieres que te respeten, debes empezar por respetar.

Me acuerdo ahora de aquello porque lo vivido el pasado jueves, 11 de mayo, en la sede del Centro de Diversidad Cultural de Venezuela, en una calle céntrica de Madrid, es realmente vergonzoso. No sólo se faltó al respeto a los asistentes y a los ponentes (no olvidemos, familiares de victimas de la derecha venezolana), si no a todo aquel que osara pasar por dicha calle a esas horas. Todo ante la pasividad de una policía que, caso de haber sido otro el acto, no habría dudado en despejar la zona a ritmo de pelotazos.

Suavizo lo que pienso porque se está poniendo serio lo de la libertad de expresión en este país (excepto el pasado jueves 11, claro, y para los que cortaron la calle y quisieron organizar una Guarimba), así que usaré el más suave de los adjetivos que se me ocurren: VERGONZOSO.

Es vergonzoso que se permitiera cortar una calle sin permiso de la autoridad competente; bien es cierto que la delegada del Gobierno en Madrid, ese mismo día, tenía otras preocupaciones, ya que anda metida en uno de los tantos casos aislados de corrupción del PP, pero también lo es que este organismo siempre ha sido exquisito con ese tipo de requisito y nunca ha dudado en solicitar el justificante.

Es vergonzoso que la misma autoridad permitiera el asedio durante más de 4 horas sin dar alternativa a una salida libre del local. Que la única alternativa que se les ocurrió fuera sacar a los asistentes en furgones me merece el mayor de los desprecios. Escudarse en la seguridad para proponer semejante desatino no dejó de sorprenderme entonces como lo hace ahora. Primero consienten que se corte la calle y permanecen de brazos cruzados ante la violencia (verbal y física) que se vivió. Como no han puesto remedio, evidentemente, es peligroso salir al exterior en semejantes condiciones para los que se encontraban en el interior. Como tienen que dar una solución se les ocurre la peor, tratar como delincuentes a los de dentro en vez de a los de fuera. 

Vergonzosa fue también la falta de diligencia y premura para solucionar esta situación tanto de la Delegación del Gobierno en Madrid, como del propio Ministerio del Interior. 

¿Que porqué meto al Ministerio del Interior en esto? Por que entre los asistentes y los ponentes no sólo estaban los familiares de las victimas de la Guarimba de 2014, sino el propio embajador de Venezuela y miembros de la embajada de Cuba. Ningún derecho internacional pareció defenderles aquella noche, como no pareció importarle al gobierno español la existencia de dichos derechos.


Por ir cerrando la reflexión: en el exterior se encontraba la derecha reaccionaria de Venezuela, lanzando proclamas fascistas e impidiendo el paso a quien consideraba de izquierdas (lo fuera o no). De paso, y con el jaleo, impidiendo la salida al recinto ( me pregunto quien pagará la puerta que rompieron…); en el interior, familiares de victimas contando su caso, dando a conocer su situación, pasada y actual, y esperando, al menos respeto. Lo encontraron en los asistentes, quienes no dudaron en usar las redes sociales para dar a conocer el asedio y su compromiso y solidaridad con los familiares de las victimas de la Guarimba. Mucho que pedir a los de fuera.

Esa noche me acordé de una máxima pedagógica que dice que si no cambias una actitud en un niño o niña y le enseñas en el mismo momento que está obrando mal, lo que haces es reforzar la idea de que lo que se está haciendo está bien.

Los representantes de la derecha venezolana se fueron esa noche a casa tranquilos, con la tranquilidad del deber cumplido y sin haber sido interpelados por la policia.

Las verdaderas victimas, asistentes pero sobre todo ponentes, se fueron a casa agotados, humillados y perplejos. Fueron victimas a su vez de una Guarimba a la madrileña. Lo acontecido ese día es una verdadera vergüenza nacional.

Todo ello no hizo mas que reforzar la idea de que el gobierno de España es cómplice necesario para que la derecha venezolana termine de perpetrar su golpe de estado. 

Y en eso estaba cuando encuentro este interesantísimo articulo de TeleSur con las declaraciones del vicepresidente de Venezuela, que os invito a leer aquí para que podáis reflexionar y sacar vuestras propias conclusiones.

Seguiremos…

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